Carlos Martínez Lizama

Developing People

La sobrecarga informativa y la subjetividad en el proceso de toma de decisiones

Es en la alta dirección de las empresas donde se concentran las decisiones más difíciles, y los directivos deben estar preparados. Son decisiones estratégicas que condicionaran el futuro a medio y largo plazo de las mismas, y por supuesto, no son fáciles de tomar. La toma de decisiones tiene una relación directa con la capacidad cognoscitiva de los individuos, es por ello que una de las capacidades que más deben valorarse en los directivos de primer nivel es su capacidad de toma de decisiones. Ante situaciones complejas, the decision maker debe proceder, por lo que procura hacer acopio de cuanta más información posible con el fin de tomar la decisión óptima, y además en un período de tiempo limitado,  que normalmente es poco. The decision maker tiene la capacidad que tiene, e independientemente de la misma, el proceso de toma de decisiones conduce al individuo decisor al estado de “sobrecarga informativa”, es decir, cuanta más información recibe menor es la cantidad que logra asimilar y se acaba colapsando, y por ende tomando no ya la decisión óptima (que por norma general nunca es la adoptada), sino ni tan solo una buena decisión.

Imaginar que vamos a comer a un buen restaurante, dónde existe una carta con innumerables platos y con una también extensa carta de vinos. De repente echamos una ojeada a la carta, y a priori las expectativas son excelentes, pero a medida que vamos leyendo la carta, nos decantamos por un primer plato, pero que cambiamos cuando encontramos otro primero que nos parece más suculento, y a medida que avanzamos en el análisis de la carta volvemos a cambiar y cambiar, pero de repente volvemos a pensar que la primer opción era la mejor… El mismo proceso sucede cuando vamos a los segundos… y a los postres… por no hablar de los vinos. Al final el colapso nos lleva en función del comensal con el que compartimos mesa, al ya famoso: “cariño escoge tu por mi”, o al tan recurrente “tomaré lo mismo que el/ella”, dejando el vino a la suerte de otro comensal o del propio camarero. Cuando esto sucede, una vez ingerido los platos, se acaba pensando que cualquier otra opción hubiera sido mejor, y nos arrepentimos de, quizás no haber escogido la primera opción.
Si bien, como ya he indicado la elección óptima por norma general nunca se suele dar, debemos optar por una buena elección, y ello estará en función de haber definido bien qué se quiere obtener, y por supuesto qué expectativas se tienen.
Por otro lado, un estudio liderado por Stefano Palmintieri concluye que “la objetividad completa es probablemente algo que nunca lograremos plenamente”, por lo que nuestras decisiones se verán sesgadas debido a que “los prejuicios tienen mucho más peso de lo que nos imaginamos y son capaces de enturbiar nuestro raciocinio a la hora de considerar los hechos reales y concretos”.
En aras a tomar buenas decisiones, debemos controlar la cantidad de información que queremos asimilar, el tiempo que se dispone para tomar decisiones y, lo más importante, considerar a colaboradores o expertos cualificados que nos ayuden a reducir la subjetividad y nos lleven a tomar la mejor decisión posible, y quizás de vez en cuando la óptima.

Gestionando la incertidumbre

Las empresas se empecinan en la predicción como elemento básico para la planificación de sus estrategias. Esta forma de planificación facilita la propia actividad de las empresas condicionadas al diseño de sus estructuras organizacionales altamente encorsetadas, al amparo de la premisa de “lo que se puede predecir se puede controlar”. En un entorno determinista de elevada certidumbre, tal modo de proceder puede considerarse válido, sin embargo, en un entorno como el actual de elevada incertidumbre debido al cambio de paradigma existente provocado por la globalización y las nuevas tecnologías, las grandes empresas deben optar por la transformación y adaptación desde el enfoque de la efectuación, ya que en la medida que las empresas sean capaces de liderar el reajuste en sus mercados y sean capaces de controlarlos, no tendrán la necesidad de predecir sus estrategias.