Las empresas se empecinan en la predicción como elemento básico para la planificación de sus estrategias. Esta forma de planificación facilita la propia actividad de las empresas condicionadas al diseño de sus estructuras organizacionales altamente encorsetadas, al amparo de la premisa de “lo que se puede predecir se puede controlar”. En un entorno determinista de elevada certidumbre, tal modo de proceder puede considerarse válido, sin embargo, en un entorno como el actual de elevada incertidumbre debido al cambio de paradigma existente provocado por la globalización y las nuevas tecnologías, las grandes empresas deben optar por la transformación y adaptación desde el enfoque de la efectuación, ya que en la medida que las empresas sean capaces de liderar el reajuste en sus mercados y sean capaces de controlarlos, no tendrán la necesidad de predecir sus estrategias.